miércoles, 7 de diciembre de 2016

el ser bisexual

De esa primera vez que estuve con un hombre teniendo sexo a ahora he estado con unos 20 hombres, aunque sólo con la mitad he tenido sexo, y de esa primera vez han pasado 8 años, casi 9. He estado con un chavito que me dijo tener 19 pero quizá era menor de 18, lo de el luego lo contaré a detalle porque fue mi primer cruising. También he estado con un hombre de 50 o 52 años, en buena forma física y con un pene fantástico que me tuvo entretenido varias horas. He estado con hombres distintas edades, de distintas complexiones físicas: altos y delgados, bajitos y delgados, llenitos, gorditos, de complexión media. También he tenido sexo con gays y bisexuales, con un travesti que se veía hermosa como mujer, y la verdad es que no tengo una predilección por hombres de algún tipo. Y también, me ha tocado tener penes de todos tamaños, desde unos muy pequeños hasta uno enorme de como 20 centimetros.

Me han tocado buenas experiencias con gorditos como con flacos, con jóvenes como con maduros, con gays como con bisexuales, con vergones como con hombres con pene pequeño. De la misma forma en que me han tocado experiencias poco satisfactorias con cada uno de ellos. 

Al principio quería tener relaciones sólo con bisexuales, para que ambos estuvieramos en las mismas condiciones y guardáramos nuestro secreto mutuamente, pero la experiencia me ha enseñado que es mejor estar con gays, los gays no tienen ningún impedimento para experimentar sensaciones contigo, para besarte apasionados, independientemente de si lo hacen bien o mal. Descubrí que es delicioso besar a otro hombre y que beso bien, o eso me han dicho casi tod@s a los que he besado. Al parecer también tengo lindas habilidades cuando meto un pene a mi boca y lo devoro lentamente mamandolo goloso.

Hay bisexuales que creen que si te besan se volverán gays, o quizá sean gays llenos de temor que creen que besarte es malo. De lo que se pierden. Es tan increíble dejarte llevar por tus instintos y gozar, gozar a otro ser humano, sentir placer con quien te habían dicho siempre que no podrías sentir mas que asco.

He descubierto que el placer se puede encontrar en una mujer y en un hombre, en cualquier tipo de mujer y en cualquier tipo de hombre. El placer es placer.


martes, 29 de noviembre de 2016

El Apolo

El Apolo es un cine porno cuya principal actividad es ser un lugar de encuentro para gays, bisexuales, curiosos y demás. Su fama es mas o menos bien conocida en la ciudad, creo que una gran mayoría sabe que si entra ahí no es para ver una porno, sino para mirar o participar en un encuentro con otros hombres.


Sabiendo esto, la curiosidad me mataba por ir al Apolo. Quería ir a ver, pero sobre todo quería ir a estar con uno o más hombres, uno por uno o todos al mismo tiempo. Quería participar de esa supuesta orgía de la que tanto se hablaba en las redes gays de la ciudad. Con ese miedo y perversión de entrar a un lugar donde otros me podrían ver y saber eso que soy en realidad. Un caliente bisexual.

Un buen día me decidí y fui. Pague mi entrada y me metí a una de las dos salas que lo conforman. Estas salas están conectadas entre sí, por lo que es muy fácil pasar de una a la otra. Entré a la sala y quedé cegado, tardando como 15 minutos para que mis ojos de acostumbraran a la oscuridad del lugar. Ya que pude ver lo que pasaba en la sala me decepcioné. No había una orgía, ni parejas besandose y fajoneandose. Sólo algunos sentados viendo la proyección, que es de porno heterosexual, y algunos más parados en los pasillos y en el fondo, suponía yo que buscando algo.

La verdad es que la mayoría de los que entran entran sólo a ver, pienso que son heterosexuales con deseos homosexuales que se decidieron a ir a ese lugar pero que ya ahí todavía los domina el miedo y no se atreven a experimentar su bisexualidad. Como un chavillo de unos 20 años que se puso exactamente al lado donde yo me besaba apasionadamente con un cuarentón de bigote, y nos miraba deseoso. Mi amante de turno me dejo de besar para informarme que alguien quería unirsenos. Lo miramos y lo comenzamos a tocar, lo acariciamos entre los dos y parecía muy excitado pero asustado todavía, lo besamos un rato entre que se dejaba y que no, hasta que el miedo lo dominó y se fue.

Antes de estar en los brazos de ese casado maduro de bigote que tan rico me besara, fui a besarme con otro maduro al que se la estaban mamando, y ese que se la mamaba luego me la mamo a mi. Un rato después me acerqué a un hombre que me agradó y le pregunté si quería que se la mamara, me dijo que si y me bajé a mamarsela, estaba con su pene en mi boca haciendo lo mio, cuando me levantó, me bajó los pantalones y me puso de espaldas, le dije que se pusiera condón y me dijo que si, pero sólo se frotó el pene en mis nalgas y unos segundos después se vino en el piso. Se abrochó el pantalón y se fue. Luego de eso me encontré al maduro bigotón que ya he nombrado mientras estaba con otros dos hombres. Me acerqué a besarlo mientras otro me chupaba la verga, luego se acercó otro hombre y le agarré su verga.

Fue una buena experiencia.


domingo, 20 de noviembre de 2016

No me beses que me vuelvo gay

Conocí a un chico unos 8 años menor que yo que dijo ser bisexual activo, por lo que lo invité a venir para divertirnos. Una vez que estuvimos solos, desnudos, después de besar mi espalda y mis nalgas (me puse una tanga de mi hermana ya que el me dijo que lo excitaban los hombres en tanga y a mi también me gusta usarlas), teniéndome super excitado, sentado sobre el y sintiendo su pene erecto en las nalgas, me levanté y me volteé para quedar frente a él y besarlo como dios manda, jajaja. 

Pero cual fue mi sorpresa cuando me dijo, apagando mucho de mi deseo, que el no besaba. ¿¿¿¿Cómo que no besas???? Pensé. Si es tan rico besar a otro hombre mientras lo acaricias. Ni modo. Me consolé besando su pecho y su cuello. Luego lo recosté boca arriba para ir a comerme su verga, se la mamé un rato y luego, sin tenerlo planeado, me senté sobre su erecta verga para avalanzarme sobre él y comenzar a besarlo despacio, luego más intensamente, hasta fundirnos en unos deliciosos besos mientras me acariciaba las nalgas con la verga. 

Seguimos con lo nuestro, me puso con mis piernas en sus hombros para penetrarme, luego de perrito y así eyaculó. Después de un rato se lo volví a parar acariciandoselo, me volvió a poner de perrito deleitandose con mis nalgas y mi culo, luego me subi en el y lo cabalgué, hasta que se volvió a venir. De hecho el fue el primero que me hizo el amor dos veces, también el primero que me puso en tre posiciones distintas. Tuve un sexo muy rico con él.

Al terminar le reproché, no que no besabas. Pues no, me dijo, nunca lo había hecho. Le dije que esos besos que nos dimos estuvieron increíbles, el lo sabía pero no dijo nada más. 

Me he dado cuenta de que esa idea de no besar es común entre los bisexuales, que parecen pensar que si no besan a otro hombre no serán considerados homosexuales. Pero están teniendo sexo con otro hombre, ¿qué más podrían hacer? Pero bueno, hay ideas y hay mentes cortas.





martes, 15 de noviembre de 2016

Después de la primera vez

Después de ese sensacional encuentro en un hotel de paso de la Ciudad de México, como he comprobado que le pasa a muchos que empiezan a explorar su bisexualidad, me sentí algo culpable por haber tenido sexo con otro hombre. Por un momento pensé que no quería hacerlo de nuevo, pero eso sólo era una manifestación de la culpa que sentía. 

Pero esa culpa se pasa rápido, porque creo que desde el momento en que quieres explorar el sexo con hombres ya eres bisexual, sólo hace falta vencer los prejuicios que tienes, el miedo a ser descubierto y otras tantas telarañas que te rondan los pensamientos. Recordaba el encuentro con ese "amigo" y me excitaba. Me masturbaba recordando lo que hicimos y deseando más. 

Unas semanas después, con el gusanito del sexo homosexual despierto, me metí a una sala de chat gay para buscar más posibilidades, al hacerlo encontré un lugar de mucho placer y en el que encontraría muchas cosas más. Ahí están reunidos todos los tipos de personalidades gay y bisexuales. Y si tienes algo de suerte, encuentras a alguien que quiere lo mismo que tú.

En ese tiempo entraba tres o cuatro veces a la semana a la sala de chat, aunque no siempre entraba a lo mismo. A veces sólo entraba porque me sentía excitado, buscando algo de ciber sexo. A veces entraba buscando sexo, y decidía entre poner el nick de pasivo o de curioso. Generalmente tenía más atención cuando ponía lo de curioso, creo que a todos les gusta la posibilidad de estrenar a alguien. 

Me hice fan del sexo escrito. Me ponía super caliente escribir sobre cosas que supuestamente hacía con alguien más.

Y ahí, en ese universo de los chats homosexuales también descubrí otras muchas cosas más. Pero eso lo contaré luego.

Hasta el próximo relato.

sábado, 12 de noviembre de 2016

La primera vez

Hablaré de la primera vez que estuve con un hombre, la primera vez que me decidí a experimentar eso que tantas ganas y miedo tenía de probar, de saber cómo era y de hacer por fin eso sobre lo que tanta curiosidad tenía, aunque más que curiosidad era deseo, un deseo muy grande de estar con otro hombre en la cama.

En una ocasión en que me dieron ganas de ir al baño estando en una terminal de autobuses de la Ciudad de México, al entrar a los sanitarios pude ver la cantidad de mensajes sexuales que estaban escritas en las paredes del sanitario. Hombres que ofrecían cogerse a otros hombres, otros que ofrecían su culo a otros hombres, otros más que decían querer que tuvieras sexo con sus esposas y otros más por el estilo.

La verdad es que me excité muchísimo cuando empecé a leer los mensajes sexuales, y después de haber hecho mis necesidades, me masturbé leyendo los textos y viendo algunos dibujos de penes en las bocas de hombres. Otro día que estaba en dicho lugar fui a los baños para leer los mensajes que tanto me habían excitado. Y en el sanitario al que entré, había un mensaje largo que decía "yo sé que te gusta el sexo con otro hombre, sé que te gusta aunque tengas que aparentar que no es así. Lo sé porque a todos nos gusta. Todos queremos verga". Yo no sabía si es algo que todos quieren, pero para ese momento yo sabía que al menos yo sí quería estar con otro hombre. El mensaje terminaba diciendo que si querías experimentar lo hicieras con el. Ponía sus características físicas y su número de celular.

Anoté el número en mi teléfono y me fui. Me excité con tan sólo guardar el número, pensando que había encontrado a la persona con la cual por fin podría tener sexo homosexual. Un rato después le mandé un mensaje diciendole que había leído su mensaje y que estaba interesado en estar con él. Menos de un minuto después me marcó por teléfono. Me puso a temblar, me invadió el miedo y una enorme excitación que me recorrió el cuerpo. Le contesté y acordamos vernos.

Nos vimos en una estación del metro, en los andenes. Llegué y el ya estaba ahí. Lo saludé y fuimos a sentarnos a platicar un rato. Me preguntó si si quería hacerlo o lo dejábamos para otro día, le dije que sí. Abordamos el metro y me llevó a un hotel. Yo estaba muy excitado.

Al entrar a la habitación nos desvestimos, cada quien por su lado. Creo que yo tenía el pene erecto desde que entré al cuarto, cuando volteé hacia él vi que su pene también estaba parado. Nos subimos a la cama y comenzó a hacerme sexo oral, me sentía en la gloria, yo sólo le tocaba el pene y lo acariciaba. Le dije que yo también quería mamar el suyo, y lo hice. Luego de un rato me acosté boca arriba y el se puso sobre mi y me empezó a besar. La verdad es que yo no quería besarlo, aunque no me resistí, me limité a recibir sus besos, y luego de un rato no sólo los recibía, era yo quien lo besaba apasionadamente. Luego le pedí que me la mamara otra vez, porque lo chupaba muy rico.

Fue tanto lo que me gustó besarlo que ahora lo puse a él boca arriba y yo me subí para besarlo. Me lo estaba devorando cuando acomodó su pene en mis nalgas, le pregunté si me lo iba a meter y dijo que sí. Entonces me puso boca arriba con mis piernas levantadas, me acomodó como quiso, me puso lubricante y me penetró.

Yo estaba en otro mundo, sintiéndolo dentro de mi, totalmente excitado. Ya tanía lo que tanto deseaba. Había metido un pene en mi boca y lo había mamado, y me gustó. Había metido un pene en mi culo y lo había disfrutado. Incluso había besado a un hombre, y eso es algo que no me provocaba deseos, pero también me gustó y de hecho es una de las cosas que más me gustan. ël siguió penetrándome un rato más hasta que eyaculó en el condón. Después estuvimos acostados juntos un rato, platicando, nos vestimos y nos fuimos.

Esa fue mi primera experiencia con otro hombre.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

El comienzo

No recuerdo exactamente cuando fue la primera vez que sentí algún deseo sexual por otro hombre o cuando fue la primera vez que desee tener sexo con alguno. Recuerdo un sueño que en ese momento fue perturbador. Recuerdo haber soñado que me besaba y acariciaba con un compañero de la preparatoria. Cuando desperté y recordé el sueño me pareció de lo más extraño. Por qué soñé eso. Por qué con ese compañero que no era alguien atractivo o cercano a mí. Soy gay??? Fue una experiencia nueva y chocante. Pero quizá, el inicio de lo que luego vendría. De lo que ahora veo tan común.

Ahora que lo estoy pensando, recuerdo que la maestra de pisicología de la preparatoria nos habló un día de sueños extraños que podrían ser homosexuales. Todos nos reímos, y acusamos a los amigos de ser ellos los que los tenían, yo sí había tenido uno, me pregunto cuántos de mis amigos habrían tenido también un sueño homosexual.

En Y tú mamá también, el personaje de Maribel Verdú les dice varias veces a Diego y a Gael que lo que ellos realmente quieren es follarse entre ellos. Uno pensaría que lo dice sólo por decirlo o para molestarlos, pero al final de la película los dos terminan besándose y seguramente teniendo sexo. Después de eso su amistad termina y supongo que los dos guardarían sus respectivos secretos.

Tomando esto último en cuenta, recuerdo haber hablado con alguien sobre que los actores tenían que besar a otro hombre en alguna actuación, y me parecía que sería algo muy difícil de hacer. Años después sabría que no.


martes, 8 de noviembre de 2016

Este soy yo

Soy bisexual. Ahora lo sé. Me costó algo de trabajo aceptarlo, porque creía que sólo era un pervertido. Pero no, soy bisexual.

Soy bisexual, pero eso es un secreto. Nadie en mi familia lo sabe, ni mis amigos, ni mi novia, ni mi exesposa. Me acepto como soy pero no creo que los demás lo hagan. Así que tengo una doble vida. Decir doble vida es exagerado. Sólo he tenido algunas experiencias de las que quiero hablar.

Quiero hablar de lo que he visto, de lo que ahora sé. Sólo eso.