martes, 29 de noviembre de 2016

El Apolo

El Apolo es un cine porno cuya principal actividad es ser un lugar de encuentro para gays, bisexuales, curiosos y demás. Su fama es mas o menos bien conocida en la ciudad, creo que una gran mayoría sabe que si entra ahí no es para ver una porno, sino para mirar o participar en un encuentro con otros hombres.


Sabiendo esto, la curiosidad me mataba por ir al Apolo. Quería ir a ver, pero sobre todo quería ir a estar con uno o más hombres, uno por uno o todos al mismo tiempo. Quería participar de esa supuesta orgía de la que tanto se hablaba en las redes gays de la ciudad. Con ese miedo y perversión de entrar a un lugar donde otros me podrían ver y saber eso que soy en realidad. Un caliente bisexual.

Un buen día me decidí y fui. Pague mi entrada y me metí a una de las dos salas que lo conforman. Estas salas están conectadas entre sí, por lo que es muy fácil pasar de una a la otra. Entré a la sala y quedé cegado, tardando como 15 minutos para que mis ojos de acostumbraran a la oscuridad del lugar. Ya que pude ver lo que pasaba en la sala me decepcioné. No había una orgía, ni parejas besandose y fajoneandose. Sólo algunos sentados viendo la proyección, que es de porno heterosexual, y algunos más parados en los pasillos y en el fondo, suponía yo que buscando algo.

La verdad es que la mayoría de los que entran entran sólo a ver, pienso que son heterosexuales con deseos homosexuales que se decidieron a ir a ese lugar pero que ya ahí todavía los domina el miedo y no se atreven a experimentar su bisexualidad. Como un chavillo de unos 20 años que se puso exactamente al lado donde yo me besaba apasionadamente con un cuarentón de bigote, y nos miraba deseoso. Mi amante de turno me dejo de besar para informarme que alguien quería unirsenos. Lo miramos y lo comenzamos a tocar, lo acariciamos entre los dos y parecía muy excitado pero asustado todavía, lo besamos un rato entre que se dejaba y que no, hasta que el miedo lo dominó y se fue.

Antes de estar en los brazos de ese casado maduro de bigote que tan rico me besara, fui a besarme con otro maduro al que se la estaban mamando, y ese que se la mamaba luego me la mamo a mi. Un rato después me acerqué a un hombre que me agradó y le pregunté si quería que se la mamara, me dijo que si y me bajé a mamarsela, estaba con su pene en mi boca haciendo lo mio, cuando me levantó, me bajó los pantalones y me puso de espaldas, le dije que se pusiera condón y me dijo que si, pero sólo se frotó el pene en mis nalgas y unos segundos después se vino en el piso. Se abrochó el pantalón y se fue. Luego de eso me encontré al maduro bigotón que ya he nombrado mientras estaba con otros dos hombres. Me acerqué a besarlo mientras otro me chupaba la verga, luego se acercó otro hombre y le agarré su verga.

Fue una buena experiencia.


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