lunes, 6 de noviembre de 2017

Descubrimientos

Uno va descubriendo cosas en la vida. Descubres por ejemplo que te gusta tener encuentros sexuales con desconocidos, que te gusta mucho el sexo con otro hombre, que hay demasiado placer en el dolor de tener una verga grande acariciando tu ano, que nunca hubieras pensado que besarte con un hombre podía ser tan delicioso. En fin, todas esas cosas que descubres que te dan placer.

Y una de tantas cosas respecto al sexo homosexual que he descubierto es que soy un exhibicionista. Me causa demasiado placer que me vean, y no solo que me vean, que me admiren, que me digan que me veo bien y todas esas cosas. 

En las sesiones de chat buscando alguien con quien pasarla rico lo que más abunda es gente que quiere tener un intercambio a través de la cámara. Había veces en las que encontraba a quien quería verme, ver mi cuerpo, mis nalgas, mi culo, y la verdad es que me excitaba desnudandome frente a la cámara y meneando las nalgas para ellos, agachandome y parando el culo, incluso alguna vez me metí un objeto al ano para dar placer a quien me veía. Me excita que me vean.

Y algo que me encanta de ir a buscar sexo al Apolo es eso, el exhibicionismo. Y claro que ahí también está el voyeurismo. Encontrarte con ese desconocido y dejar tus pasiones homosexuales brotar libremente sin importar si hay alguien mirando. Tragar la verga de alguien, devorandola, y sintiendo placer al ser expuesto a los demás en la oscuridad de la sala. Dejar que todos vean como te penetran, que vean tu cara de placer, que escuchen tus gemidos, ufffff, es demasiado placer en un solo lugar y un solo momento.

En fin, que descubrí que soy un exhibicionista y me encanta.