domingo, 31 de diciembre de 2017

entre pasión y lujuria

Ahora que sé la diferencia entre bisexual y heteroflexible sé que soy lo segundo, ya que aunque me encanta el sexo con hombres, mamar una verga hasta que eyacula en mi boca y cuando me atreví a tragar el semen lo disfruté; que me gusta tener un pene dentro mientras me nalguean o me dicen lo mucho que les gusto o una deliciosa sesión de besos, también adoro hacerle el amor a una mujer y devorarla despacio haciéndola gemir y disfrutar de eso que también me encanta: lamer si clítoris o su ano hasta que grite y darle embestidas con mi pene dentro apretando fuertemente sus tetas, mirarla como se come mi verga y eyacular en su vagina. 

No me interesa tener una relación con un hombre, solo tener sexo. Las relaciones solo las quiero con mujeres. O eso creía. Porque conocí a este chico de mirada inocente y besos apasionados en cuyos brazos me perdí por completo, con quien toda la experiencia sexual fue completamente compartida. Con besos inagotables y caricias sin final, sin prisa, sin querer penetrarme y a otra cosa, disfrutando cada roce de nuestros cuerpos con nuestros penes rozandose y haciendose el amor. El tamaño ideal de su pene, ni muy chico ni muy grande. Me penetró boca arriba entre cientos de besos, y de repente detenía las embestidas para preguntarme cosas con su pene aun dentro en una intimidad que no conocía. Las chupadas que le di con la mezcla de intensidad y ternura, tratando su pene como una hermosa joya a la que ya me sentía adicto. 

Y luego los dos echados juntos con nuestros cuerpos inseparables, abrazados, llenos de caricias y besos que no se cansaban de llegar y de ser bien recibidos. Con su propuesta de quedarme a dormir y mi emoción en mi respuesta y más besos. Y unos minutos después ponerme sobre él estimulando su pene con mis deseosas nalgas y muchos más besos, más caricias y más pasión, y con su pene ya durísimo y mi ano mojado me ensarté el delicioso caramelo, así sin preservativo, por primera vez, totalmente excitado, esperando que él me hablara sobre ese inexistente condón, pero él no dijo nada y yo no podía pensar mas que en el placer que sentía con él dentro de mi y nuestra lujuria haciéndose el amor. 

Y deseaba su semen dentro y lo deseaba a él. Y el tiempo juntos fue totalmente aprovechado. Y la verdad es que no quería irme de ahí, no esa noche sino nunca, y entonces pensé en todas las posibilidades de tener una relación por primera vez y seguir experimentando, al fin novia ya no tengo y sólo sería cosa de proteger nuestro closet y hacerlo a nuestro modo. De ver a donde nos lleva tanta pasión salida de un fortuito encuentro en facebook, donde con algo de paciencia se puede hallar a alguien real y complementario a ti.

Y ahora no dejo de pensar en él y en las ganas que tengo de que me vuelva a hacer suyo y en la posibilidad de ser algo más que amantes. Parece que estoy enamorado.