miércoles, 18 de abril de 2018

¿Soy pasivo?

Desde el primer momento en que pensé y desee tener un encuentro sexual con otro hombre siempre quise ser penetrado, siempre quise mamar un pene, nunca desee ser yo el que penetrara. Y ya en la práctica lo comprobé, nunca he sentido deseos por penetrar a mi compañero de cama por mas que el lo quiera y me lo pida, simplemente el pene ni el deseo me responden. Que hacemos, eso no es lo mio, lo mio es la verga, jajajaja.

Pero como son las cosas que a estas alturas puedo platicar que ya he penetrado a dos hombres. Ni yo me lo creo. El primero fue mas circunstancial, estaba en el cine Apolo buscando quien me penetrara, cosa dificil porque lo que abundan son los pasivos. Cuando llegué al cine me senté a ver como cogian dos tipos y me calenté mucho, en eso se acercó un chavo a decirme si me podía mamar la verga, le dije que si, y se puso a mamar. Mientras me la chupaba yo le acariciaba las nalgas, luego se aflojó el pantalón asi que acabé metiendole el dedo por el culo. 

Mi verga estaba paradisima cuando me dijo que si se lo podía meter, estaba tan excitado sientiendo su boca golosa, viendo a la pareja que seguía cogiendo y mirando la película que le dije que si. Me pidió que nos movieramos a un lugar mas adelante y ahí se bajó los pantalones y se metió mi erecta verga en su deseoso ano. Y así me empecé a coger a mi primer hombre. La verdad es que sin estar excitado, lo acariciaba mientras el se deleitaba subiendo y bajando sobre mi verga. Lo más excitante fue cuando llegó otro tipo y me acarició, yo lo empecé a besar a pesar del reclamo de "mi pareja", fue super excitante metersela a uno mientras me fajaba con otro. Varios minutos después mi pene perdió su erección sin haber eyaculado. Seguimos un rato platicando y luego me fui.

La segunda vez fue muy diferente. Fue pocas semanas después de la primera. Encontré un chavito en el chat con el que quedé para vernos. Aunque yo le dije que solo era pasivo el dijo que era inter. Ya que nos vimos, en el coche, me dijo que quería que yo me lo cogiera, le dije que trataría, pero la verdad es que no pensaba hacerlo. Yo sólo quería que el me cogiera. Además de estar de insistente en que quería que me lo cogiera quería que yo le prestara ropa de mujer para ponersela. Ya me habí adesesperado un poco porque estaba de necio.

Ya en la casa me lo empecé a devorar, a besarlo, acariciarlo, abrazarlo, hacerlo mio. Le agarré las nalgas y comprobé que estaban riquisimas, pequeñas pero bien redonditas como el me había dicho, la envidia de cualquier mujer. Ya en el cuarto, sin ropa en pleno faje, el estaba decidido a que me lo cogiera, yo estaba muy excitado disfrutandolo, con mi pene bien parado, pero cuando intentaba penetrarlo poco a poco perdía mi erección. Me recosté en la cama y el se puso a mamar mi pene poniendo sus nalgas en dirección hacia mi. 

El ver ese culito hermoso ahi paradito, esas nalguitas redondas y paraditas, con su ano apretado y lampiño, ver todo eso me prendió. Poseído por toda la lujuria me dispuse a comerme ese maravilloso culito, lo lamí, lo besé, lo mamé, tenía mi lengua dentro de su ano chupe y chupe, devorando ese ollito increible que era mio. Estaba excitadísimo y fue entonces que le dije te voy a coger bebé. Nos incorporamos y se puso en cuatro sin dejar de mostrarme ese maravilloso trasero que me había puesto tan caliente. Me puse el condón y se lo metí, ohhhh dios, fue maravilloso entrar a ese anito que tanto había chupado. Le di y le di y le di, embistiendolo duro, gimiendo en el placer que me provocaba, casi tirandolo de la cama mientras lo poseía y lo besaba en su espalda. 

Cambiamos de posición, me acosté y se sentó sobre mí, fue increíble metersela y tenerlo ahí frente a mi para besarlo y acariciarlo mientras lo seguía penetrando, nos besamos mucho mientras se la seguía metiendo. luego me dijo que le diera parados, se recargó sobre una mesa y ahí me di otro rato, yo seguía muy excitado, gozandolo al máximo. Luego lo acosté boca arriba y puse sus piernas en  mis hombros, yo no quería sacarsela nunca. Después el me pidio que le diera de perrito otra vez y eso hicimos. Después de mas embestidas en su maravilloso culo me vine en un orgasmo increíble.

Es una lástima que después ya no quiso verme. Me hubiera gustado cogermelo muchas mas veces.

Después, sólo he sido pasivo, que es lo que me gusta.


lunes, 9 de abril de 2018

Reflexiones bisexuales III

Es curioso como con algunos hombres que practicamente son desconocidos para mí he sido totalmente sincero, mucho más de lo que he sido con las personas que me son más cercanas, personas que a pesar de conocerme por tantos años y de tantas maneras no conocen este lado mío, que no tienen ni idea de que me gusta mamar vergas y tragar semen. De que sentado sobre un pene erecto gimo como puta en celo.

Esto tiene mucha lógica, con estos desconocidos he compartido cama y orgasmos, han estado dentro de mi, incluso algunos han dejado algo suyo dentro (en mi estómago), y a pesar de tener sólo un primer encuentro llegamos a un grado de intimidad muy grande al estar desnudos haciendonos el amor, teniendo sexo, cogiendo, no siempre es igual. Se me hace fácil abrirme (nuevamente) con ellos y ser totalmente sincero en mi sentir y en lo que soy. Poder hablar sin trabas sobre lo que me gusta, como me gusta y el cómo lo descubrí. Hablar sin pelos en la lengua, a menos que sea uno de ellos, jajaja, sobre mi promiscuidad y el placer que encuentro con hombres o mujeres.

Porque finalmente, ellos ni siquiera están poniendo atención a lo que digo, quizá si han preguntado cosas pero no les interesa en realidad saber qué hay dentro de mi. Pero yo si hablo, yo si me desahogo y digo todo lo que quiero y trato de explicar como fue que tuve ese primer deseo de tener una verga en la boca y en el culo. Les explico que es lo que me gusta con un hombre y que con una mujer. Y eso es muy satisfactorio.

Es muy satisfactorio poder expresarme sin complejos, en total libertad.