miércoles, 2 de mayo de 2018

Una noche de copas 2

El fin de semana pasado, en el cumpleaños de un primo me embriagué. Me puse muy pedo y por lo tanto muy caliente. Y si no hago distinciones entre hombres para comermelos tampoco lo hago con mujeres. Cuando uno está caliente quiere coger no importa con quién. Pero en la peda no tuve suerte. Lo intenté con dos mujeres y ninguna quiso fajonearse conmigo. La fiesta terminó.

Luego me fui con el festejado a un antro. Obviamente yo seguía muy caliente y pensaba que quizá tendría suerte con alguna chica ebria. Pero no fue así. Ya en el antro, mientras llegabamos a la barra, vi a una pareja de hombres que se acariciaban cachondamente y se daban unos ricos besos. Eso me puso más caliente pero me hizo desear a un hombre para hacer lo mismo. En ese momento no me importaba mucho que me vieran, quería encontrar un gay con quien irme a un rincón a fajar. 

Me puse a recorrer el antro en busca de un hombre. Y después de un rato lo encontré. Era una chavo atractivo, claramente gay, que bailaba al ritmo de la música. Me puse junto a el y comencé a bailar también, rozándome con el y mirandolo a los ojos. Casi de inmediato notó mi presencia y me sonrió. Yo no pude contener mis manos y lo acariciaba casualmente mientras bailabamos. También quise besarlo. No me dejó, me dijo que ahí no podíamos. Pero yo quería devorarlo. Me pidió que lo siguiera y lo seguí. Y me llevó cerca de la barra adonde estaba mi primo. 

La cosa es que ahí me presentó a un hermoso transexual. Una chica guapisima con tremendas tetas. La verdad es que me encantan los transexuales. Me fascina su dualidad de hombre y mujer a la vez, tetas y pene, mmmmmm, de acordarme me caliento. Me olvidé del chico y me concentré en la hermosa creatura que tenía frente a mí, poniendole mis manos en la cintura y las nalgas tratando de agarrar también su verga, acariciando sus enormes tetas y buscando su boca. Estaba demasiado caliente para pensar si mi primo me veía o no. Y quería comerme a esa preciosa mujer con pene. Sólo estuvo un rato conmigo, mientras le invité dos cervezas. 

Luego dijo que iba al baño pero no regresó. Por idiota no le pedí su número de teléfono, me hubiera gustado volver a ver a esa gloriosa creatura. Mi primo me dijo cuando ella se fue que era hombre. Yo no le di mucha importancia, fingí no haberme dado cuenta pero sin mayor preocupación. 

Ahora necesito con quien sacarme estas ganas de hombre.


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